ALQUITARA

ALQUITARA

sábado, 30 de julio de 2011

MIERCOLES 3 DE AGOSTO... ARRIVEDERCI LOLA...TRIBUTO A JOAQUIN SABINA

CAFÉ LA ALQUITARA
MIERCOLES 3 DE AGOSTO
ARRIVEDERCI LOLA
TRIBUTO A JOAQUIN SABINA
12 NOCHE-ENTRADA LIBRE


















Despiertos de un sueño que imparable apetecía, los cinco miembros de esta banda, formada en 2002, decidieron a principios de 2005 sacar del olvido uno de los repertorios más vibrantes del panorama musical hispanohablante. Repasar y disfrutar la discografía de un artista vivo como Joaquín Sabina no sólo seduce por lo mucho que enseña y emociona, sino que acaba siendo necesario por todo lo que representa.
De un vasto y variado repertorio que, entre otros estilos, combina blues, balada, rock and roll, rumba, tango, ranchera y distintos tipos de canción pop, el grupo ya ha hecho vibrar a muchos cómplices en salas como Clamores, Honky Tonk, La Sal y otros lugares de la península (Cádiz, Murcia, Segovia, Guadalajara, Pamplona... y los que quedan).
Un gusto, en definitiva, para estos intérpretes entusiasmados con la obra de este "grande" de Úbeda y un disfrute, deseamos, para todos aquellos que asistan a sus directos.

sábado, 23 de julio de 2011

LA ALQUITARA... VIERNES 29 DE JULIO... BOHUI-HOUI ..." SONIDOS DE LA TIERRA"


CAFÉ LA ALQUITARA
VIERNES 29 DE JULIO
BOHUI-HOUI
SONIDOS DE LA TIERRA
12 NOCHE-ENTRADA LIBRE



BOHUI HOUI en Su-su, una de las lenguas de Guinea Conakry, quiere decir "Sonidos de la tierra" y es como se sienten representados cada uno de estos músicos de diferentes partes del mundo, Guinea Conakry, Argentina, que nos invitan a compartir este viaje en el sonido por África y aires de España...


Koutou: Bolöm.
Ousman: Calabaza.
Syla: Voz, Kalimba, Kamalengomi, Balafon.
Leandro bianchi: Guitatrra Flamenca.




domingo, 17 de julio de 2011

LUCKY PETERSON SE COME BÉJAR




La plaza de toros de El Castañar, de nuevo con el aforo completo y la luna asomada para no perdérselo, echó anoche (esta mañana, más bien) el cierre a la XII edición del Festival Internacional de Blues de Béjar, con un cartel en la cumbre que establecía a priori un duelo entre artistas norteamericanos, padres del invento, e hispanos, discípulos aventajados, con la guitarra como instrumento de discusión. Porque las guitarras fueron, efectivamente, las protagonistas absolutas de la noche, sin asomo de los metales y casi de la armónica hasta el tramo final de la madrugada.
El primero que subió al escenario, al filo de las diez de la noche fue un peso pesado que cuenta en su historial haber compartido tablas con Muddy Waters, John Mayall o Jimi Hendrix: Joe Louis Walker, que traía consigo una línea de músicos donde las cuerdas se triplicaban con las de Murali Coryel y Amar Sundy, además de las suyas. Con ese punto de partida, el foco de luz saltaba de un mástil a otro en un repertorio híbrido que incluyó el blues, pero también el rock y el soul, que hasta ahora no habían aparecido en las anteriores sesiones del festival.
Sin solución de continuidad fue luego el turno de Lucky Peterson, multiinstrumentista ecléctico y cantante generoso que derrochó alegría y fuerza en el recorrido de su hora y media, tiempo sobrado para arrimarse a todos los palos de la música negra con una frescura y diversión que hicieron las delicias de los aficionados, entregados a sus juegos, sus coros y su magia. Terciado el concierto subió al escenario su esposa Tamara y entre ambos pusieron fuego en la arena, cómplices de un público sorprendido y cautivo en una actuación que fue lo mejor del festival.
Justo donde lo dejó Lucky Peterson recogieron el guante los integrantes del tramo final de la noche, bajo el genérico y prometedor rótulo de “Reunión de blues ibérico”, máscara bajo la que es escondían Los Blues Pistols de Santi Campillo, Pepe Bao, Anye Bao y Sooper Hooper, que se instalaron en el hard rock y el funky con evocaciones al amparador blues del que todo nace. El diálogo de los dos lados del Atlántico adquirió maneras de cumbre cuando comenzaron a congregarse sobre el escenario músicos bluseros invitados de los cuatro puntos cardinales de España, hasta quince, que se disputaban el aplauso en una larga jam session que, digámoslo sin apuro, fue la mejor forma de poner remate a una noche de guitarras, por decir noche, porque uno de los últimos invitados se abrió paso hasta el micrófono con un “buenos días” que lo dice todo sobre la intensidad y disfrute de un festival que gana cada año y se ha vuelto cita imprescindible para los aficionados de todo el país.

José Antonio Sánchez Paso

RAIMUNDO AMADOR EN EL COSO DEL BLUES






Si algo tiene de peculiar y distinto el Festival de Blues de Béjar son las dos jornadas en que la música negra se instala en la plaza de toros de El Castañar, el viejo y querido recinto que se levantó en el siglo XVIII y que este año cumple precisamente trescientos años. Algún viajero inglés de aquellos que recorrían España a lomos de caballería y luego escribían guías señaló su sorpresa por el parecido del paisaje bejarano con el del Tirol. Eso fue antes de que el gran Elliott Murphy viniera y dijera que no, que a lo que se parecía era a Chicago.
Durante tres días los asiduos del blues hemos corrido del Teatro Cervantes al Café La Alquitara para asistir a las dos sesiones que el cartel nos ofrecía. Pero se acabó el pequeño formato: ayer ya pudimos sentar los reales en el escenario central, esa plaza de toros que es un claro abierto al cielo entre los castaños ya acostumbrados al sonido del Mississippi.
Unos mil quinientos aficionados se repartían por la arena y las gradas cuando Jimmy Burns subió a las tablas, un bluesman de la vieja escuela que está saboreando el éxito y el reconocimiento en el último tramo de su trayectoria, después de haberse iniciado en los sesenta y haberse sumido en el olvido en las décadas siguientes. Festivales como éste permiten recuperar artistas que nunca estuvieron en la primera línea, pero sostuvieron la mejor raíz blusera de los padres fundadores, Waters, Holf, King y compañía.
Fue el turno luego de los metales de los ingleses Blue Harlem, una banda retro impecable hasta en la forma de vestir, asumiendo hasta el más mínimo detalle el ambiente escénico de las viejas formaciones que hacían swing al filo del medio siglo pasado, con la poderosa voz de la vocalista Sophie Shaw dando juego a los dos saxos, la trompeta y los teclados de en piezas tan magníficamente adornadas como el Hound Dog rocanrrolero llevado a ese medio tempo del jazz bailón.
Y en esto llegó el trueno y descargó la tormenta. La noche acabó con la juerga prodigiosa de un Raimundo Amador que tiene ganada la gloria hace muchos años y no da sorpresas, salvo la de abrasarte durante dos horas envuelto en las llamas de sus guitarras. Alguien me dijo al lado que había subido al escenario Carlos Santana, por el sombrero y las pintas que llevaba, el bigotito y las gafas, que no eran de sol sino de ver, peajes de la vida. Y no dejaba de tener razón: lo del sevillano no deja de ser el mismo blues latino, pero enriquecido (y mucho) con la veta flamenca aprendida en la familia. En todo caso, basculando hacia un lado u otro, el blues latino o el flamenco, los dedos del genio imponen en la guitarra un sonido propio y reconocible que forjó hace treinta años, cuando se abrió camino con Veneno y Pata Negra, repertorio en el que insistió mucho, sabio sabedor de que el público venía de lejos, en lo geográfico y en lo espiritual.

José antonio Sánchez Paso

BLUES EN BÉJAR




Con ésta ya son doce las ediciones en las que los veranos de la ciudad salmantina de Béjar han acogido la celebración de su ya consolidado festival internacional de blues, que ha ido cambiando de nombre a lo largo de los años hasta parar en este de Transblues con que desde el año pasado se da a conocer, denominación que está vinculada a su relación con el festival hermano que se celebra en la portuguesa ciudad de Guarda en estas mismas fechas.
Por el escenario bejarano han pasado en años anteriores nombres legendarios del género como Buddy Miles, Poppa Chuby, Joe Turner, Canned Heat, Yardbirds, Dr. Feelgold, John Lee Hooker Jr., Maceo Parker, Anna Popovic o The Fabulous Thunderbirds, o los nacionales Ñaco Goñi, J. Teixi Band, Burning, Javier Vargas o Raimundo Amador, que repite este año.
El festival tuvo su preámbulo en el tradicional curso de aprendizaje de blues que se celebró durante tres días en el mes de junio, en el que los aficionados tienen la posibilidad de iniciarse en la interpretación blusera y además participar luego en jam sessions con los maestros.
Tras su presentación la semana pasada, con concierto incluido, en Madrid y Valladolid, el martes abrió fuego a las diez de la noche en el Teatro Cervantes el quintento lisboeta de bluegrass Stonebones & Bad Spaghetti, que se atrevió a llevar a su territorio el Caravan de Duke Ellington. A medianoche subieron al escenario del Café La Alquitara los extremeños Guitar Not So Slim con un repertorio del mejor blues eléctrico de Chicago.
El miércoles nos trajo el jazz de Nueva Orleans del saxo de Jesse Davis Quartet con un repertorio neobop que caminaba entre Charlie Parker, Sonny Stitt y Cannonball Adderley. Por la noche, en las tablas de La Alquitara fueron Luca Giordano y Quique Gómez, europeos emigrados a Chicago, quienes completaron la jornada.
Ayer jueves era el turno del instrumento más blusero, la armónica del norteamericano Greg Izor, que se subió al escenario del Cervantes respaldado por el quinteto español de los King Bee, dentro de la gira en la que está presentando su primer disco, I Was Wrong. Por la noche, repitieron Luca Giordano y Quique Gómez en La Alquitara.
Mañana viernes el festival se traslada a la plaza de toros de El Castañar para comenzar las dos jornadas grandes y más intensas, con seis horas en cada una de ellas de blues inacabable arropados por los castaños, las estrellas y el espíritu de Robert Johnson.

José Antonio Sánchez Paso

domingo, 3 de julio de 2011

Juan Bourbon,Juan Scotch & Juan Beer |

VIERNES 8 DE JULIO
CAFÉ-BLUES LA ALQUITARA
PRESENTACIÓN BLUES BÉJAR 2011 &
LA ALQUITARA " 800 CONCIERTOS "

JUAN BOURBON,JUAN SCOTCH & JUAN BEER




La banda de Rythm & Blues, Swing y
Blues afincada en Madrid se ha convertido
en el referente de una nueva generación del Blues ....


Desde finales 2002 dirigen la Juan Bourbon,
Juan Scotch & Juan Beer Blues Jam Session
del prestigioso local capitalino MOE,
donde han sido acompañados por numerosas y
reconocidas figuras del panorama nacional e internacional
musical (Buddy Miles, Paul Orta,…).
El primer trabajo discográfico del cuarteto llegaba
en 2006 con Diego Gutiérrez a la batería.
Con él, la banda realizó una extensa gira que recaló
en escenarios de Bélgica (Warande Bluesin’
Night in Tournhout); Cazorla (Festival Internacional
de Blues de Cazorla) y un gran número de ciudades
españolas compartiendo cartel con grupos
como Fabulous Thunderbirds o Little Charlie & The
Nightcats, entre muchos otros. En 2007 continúan
girando por diferentes escenarios de España y Europa
presentando su disco hasta finales del verano,
momento en el que la formación decide
regresar a los estudios para producir su segundo
álbum. El origen de la banda surge cuando Quique
Gómez (Juan Beer) y Curro Serrano (Juan Bourbon
/ Artrosis Guitar) coinciden en el mismo instituto
durante el año 1992. Será unos años más tarde
cuando, junto con Diego de la Torre (Juan Scotch),
comienzan a tocar, ya bajo el nombre de Juan
Bourbon, Juan Scotch & Juan Beer (1999).
El sonido boogie - swing - blues de la banda se
consolida a finales del 2004, después de algunos
cambios de formación. A partir de entonces el
cuarteto de blues declara las tendencias y gustos
personales de cada uno de sus componentes: Quique
Gómez (Juan Beer) es un enamorado de Little
Walter y The Aces y se confiesa fan acérrimo de
Charlie Parker. T-Bone Walker es la inspiración de
Curro Serrano (Juan Bourbon), junto a otros muchos
como Robert “Jr” Loockwood. Diego de la
Torre (Juan Scotch) es uno de los pocos bajistas
de Blues que hay en nuestro país, heredero Dixoniano
directo protagoniza los sonidos más negros
y roncos de la banda.
La rica y poderosa armonía insustituible de la formación
será la encargada de abrir la nueva edición
de la cita musical en el café bejarano.

LA BRASSA BAND ESTARÁ EN BLUES BÉJAR 2011 !!!!

PASACALLES !!!!
LA BRASSA BAND ESTARÁ POR LAS CALLES DE BÉJAR EN EL FESTIVAL DE BLUES !!!











¿QUÉ ES LA BRASSA BAND?


¿Una macedonia de ritmos?
¿Un revuelto de corcheas?
¿Una paleta de aromas?
¿Un arco iris de metales?
¿Siete hombres y una vespino?
¿Una banda de bodas, entierros y melopeas?
¿Una fanfarria de verbena?
Nos alegra hacer estas preguntas. La respuesta está en los vientos, Los vientos de la BRASSA BAND.



Corre el año Mil novecientos noventa y seis. O siete. Nace la Brassa Band. Para ser más exactos, rompe aguas y ve la luz, la de las farolas, en la madrileña calle del Águila, al calor de una verbena por el barrio viejo. Entre cerveza y cerveza, en plena rue, la banda comienza a sembrar el terror en el respetable. Sin ánimo de lucro, pero con ánimo, de animar. En los años siguientes amplían su radio de acción a diversos callejones y plazas, contra viento y madera. También se patean el circuito de bares, donde va creciendo un repertorio ecléctico y sin parar; tocando también en festivales, fiestas, convenciones, pasacalles y otros eventos. Tras mucha calle y muchas salas de concierto, la banda graba su primer disco, titulado, en un alarde de inventiva “La Brassa Band”. Era el año Dos mil. El disco se agota rápidamente y agota también a sus seguidores. En el siguiente lustro, el ritmo de actuaciones continúa sin parar. Excepto cuando se para. En el año Dos mil seis, en el paroxismo de la productividad discográfica, la banda graba el clásico “Tiger Rag”. Quedan exhaustos. La canción es incluida en el recopilatorio de artistas callejeros “Las Noches Bárbaras”. Llega el Dos mil ocho, y para escarnio de incrédulos, la banda graba un nuevo disco. Nadie les llamó. Pero han vuelto. Es tiempo de La Brassa Band.

La Brassa Band ha vuelto para dar una vuelta. La vuelta al mundo en ochenta minutos. Y algún bis. La Brassa Band ofrece un viaje por las músicas de diferentes culturas del mundo. Un mosaico de colores y sonidos dispares y a la vez hermanos.Un paseo por nubes redondas, blancas, negras y corcheas.Comenzamos en Nueva Orleáns, la cuna del Jazz, al calor de canciones sin fecha de caducidad como “Tiger Rag”, “Struttin with some barbecue” o “Bourbon street parade”.

Cuando era un chaval al Jazz le llamaron Dixie. Metales que se entrelazan y ritmos trepidantes… y el gran Louis Armstrong, como su figura más representativa. De él interpretamos “Black and blue” o el tradicional “Saint James infirmary”.Y en globo nos marchamos a África, donde nacen casi todas las músicas. Interpretamos “Colonial mentality” de Fela Kuti, el creador del Afrobeat y “African market place”. Seguimos volando, por el Atlántico, hacía Brasil “Pelo telefone” y el clásico “Brasil” suenan siempre frescas. Con sabor cubano llegan “En el lado soleado de la calle” y “Mis zapatitos azules”.De Cuba hacía a Europa, a los Balcanes. “Nicoleta” y “Agonija” nos acercan a los sonidos de las fanfarrias gitanas. Y ya que estamos por el viejo continente, bajamos a Alemania. “Canción de Mandalay” de Kurt Weill, estalla como fuegos artificiales.

Un poco más abajo, en Italia, nos dejamos mecer por “Buona sera” y la tarantela “Angelina” del inimitable Louis Prima. Y antes de regresar donde comenzamos nuestro viaje en globo, hacemos una paradita en Jamaica, donde nació el Ska, suena “From Russia with love” a ritmo sincopado y una versión reggae del inmortal “When the Saints go marchin ́in”. De vuelta a Nueva Orleáns. Con otros tempos que aún no habían sonado por estos lares. “Give it up”, la fiesta de “L’il Liza jane” (con coros del respetable), el second line de “Do wactha wanna” o el funk de “Charlie Dozen” de la Dirty Dozen.

Eso es todo. La vuelta al mundo en ochenta minutos. Y algún bis.